Texto por Francisco Cubillo, Fotografías por Israel Solís

Con 1300 entradas vendidas, el concierto de Señor Loop del pasado viernes 20 de diciembre se sintió como una hoguera de almas, cual leña cantando y bailando prendidas por la transmisión de sentimientos que logra en sus canciones la banda panameña, cuyo poder de convocatoria denota su estatus legendario.

Hasta ahora el grupo goza de un récord de conciertos perfectos, con joyas de la memoria colectiva como Semana U de la Universidad Nacional en 2016, un concierto en el que ni la lluvia y el barro pudieron arruinar la actitud del público ese viernes, cantando con fuerza todo el ahora clásico Vikorg, consciente que la banda venía de un periodo de inactividad de un año debido al tratamiento de cáncer de su cantante, Lilo.

En esta ocasión, a pesar de que la banda se hizo esperar poco más de una hora, nos regalaron humildemente dos horas de concierto entre anécdotas y ovaciones. Vinieron a estrenar el material de su quinto LP, «La leña que prende madera», y vaya que fueron bien recibidos.

El concierto empezó con Guarumo, que recargó los ánimos y las energías de un público al que la noche pareciese no haberle pasado factura, manteniendo el éxtasis y cantando con fuerza aún hasta sus canciones más nuevas, mientras los panameños ofrecían un recorrido por su trabajo de las últimas dos décadas en el que destacaron canciones como Ice Melting y Miami 666.

Señor Loop es una banda conocida por su energía en el escenario, algo que en sus shows es demostrado con su habilidad de poner a la gente a cantar y bailar indiferentemente de si lo que están tocando es rock, salsa, baladas o las tres al mismo tiempo.

El público de Señor Loop no descansa, dando la talla al cantar los coros de canciones nuevas y agarrando el micrófono con confianza para desgalillar con El mono y la culebra. La banda cuida y vela tanto por su vínculo con el público que al estrenar «Mes de la Patria», casi al final del concierto, hasta invitaron a tocar una cimarrona que hizo que todos perdieran la cabeza.

Al final del concierto el público ya estaba pidiendo canciones de encore antes que la banda pudiese despedirse, al punto que para cuando se fueron de manera definitiva el público de fijo podría aguantar otra hora de fiesta.

En esta ocasión la fecha estuvo producida por Caravana, quien acompañó a la banda con Hijos y Magpie Jay al abrir y con Santos&Zurdo al cerrar, proyectos artísticos valiosos y ya con el cariño del público, responsables de sets excepcionales presentados en escenario envuelto en un verdor fresco y con un sonido impecable. +10 puntos a la joven productora por mantener la barrera alta en la curaduría, producción y logística.

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