Una historia sobre cómo todas nuestras tías se van a quedar sin cel, espionaje y el futuro del internet

Texto por Francisco Cubillo

A menos que vivan debajo de una piedra, probablemente se dieron cuenta de que durante este fin de semana Google -y el lunes también Qualcomm e Intel- anunciaron la ruptura de sus comerciales con Huawei, pintando un escenario en el que el gigante asiático se quedaría sin actualizaciones de seguridad, y aún más importante, sin acceso a su licencia de Android y el ecosistema de aplicaciones distribuido por la G que todo lo ve.

El intento de homicidio se dio en el contexto de una cruda guerra comercial entre los Estados Unidos y China, en consecuencia a una orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump en la que declaró emergencia nacional en el sector de telecomunicaciones.

En consecuencia, Huawei fue añadida a una lista negra de empresas con las que ninguna empresa estadounidense puede hacer negocios. La empresa es la segunda fabricante mundial de tecnología -por encima de Apple y por debajo de Samsung- y no solo vende celulares, si no también computadoras y equipos de redes, todos ampliamente utilizados en occidente.

Desde vehículos autónomos hasta inteligencia artificial, el futuro de la humanidad depende de la conectividad, y más que su dominio en el mercado de dispositivos móviles, a los gringos lo que los aterroriza es el papel central en el que se proyecta Huawei dentro de la infraestructura mundial de redes 5G, el equivalente en telecomunicaciones a la energía nuclear.

¿5G?

Probablemente ustedes ya sabían, pero bueno: 5G es la quinta generación de tecnología móvil, ofreciendo velocidades de transmisión de datos en tiempo real que en condiciones óptimas deberían de alcanzar 10Gbps, 100 vecs mas rápido que la velocidad en la mayoría de redes 4G LTE.

Según este reporte de Ericsson, las proyecciones indican que para 2024 habrán 1.500 millones de suscripciones 5G, y que un 40% de la población mundial tendrá acceso a redes de telecomunicaciones basadas en esta tecnología, que en lugares como Corea del Sur está disponible desde abril, pero para el resto del mundo estará disponible al público entre 2019 y 2020.

Espionaje mediante 5G

Como en todo buen estado comunista de corte totalitario, en China no hay tal cosa como un gobierno transparente o una empresa privada independiente. Un escenario donde una empresa china controle la infraestructura que mueve la información y telecomunicaciones del mundo no es para nada el escenario ideal para nuestros amigos en la CIA.

No es para menos. La fabricante China pasó de Huaweiso, una marca de tecnología mediocre y celulares baratos, a Huawei, una bestia tecnológica conocida por vender equipos de alta gama a bajo precio, posicionada como el mayor proveedor de equipos de redes -incluyendo la infraestructura de 4G costarricense- y el segundo mayor fabricante de teléfonos inteligentes.

Ahora Huawei es la principal candidata a comerse el mercado 5G y ya controla un 19% del mercado de teléfonos móviles según sus reportes del 1Q 2019.

Según Mike Pompeo, secretario del gobierno de Trump, esto representa un peligro contra la seguridad nacional, ya que las empresas estatales Chinas trabajan de manera muy cercana a su ejército y servicios de inteligencia, representando una obvia puerta de entrada para que esos malvados espías comunistas se roben la valiosa data norteamericana.

En 2018 Australia vio el riesgo de confiar a Huawei su red 5G, tras un ‘juego de guerra’ en el que simulaba un ataque cibernético al país, y en agosto vetaron a la multinacional china; pasos que siguió Nueva Zelanda en noviembre del año pasado, y los propios EE. UU. hace apenas unos días. Reino Unido y Japón también han prohibido parcialmente el papel de la compañía en el desarrollo de la 5G.

No podemos perder de vista que Huawei hizo hace ya años una decidida apuesta por la I+D, y eso es algo que parece poner nerviosas a empresas y autoridades estadounidenses. Según datos de la compañía china, en 2018 invirtieron US$15.000 millones en Investigación y Desarrollo. Cuentan con más de 87.000 patentes, en 2018 presentó 5.405 solicitudes de patentes, según datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), líderes a nivel mundial en este aspecto, casi doblando a la segunda, Mitsubishi (2.812 solicitudes de patentes).

El dato es importante si vemos que China es el país líder en este sentido con la 5G, al poseer el 35 % de las patentes de la nueva red, a nivel mundial (EE.UU. posee apenas el 14 %, incluso Huawei les supera, ya que por sí misma tiene el 15 %).

¿Qué va a pasar con Huawei?

La gigante china sabía que esto sólo era cuestión de tiempo, por lo que ya estaban desarrollando «Hongmen», su propio sistema operativo. El problema es que convencer a toda su base de usuarios de dejar el ecosistema de Google no es un reto simple, y mucho menos sin acceso a WhatsApp, Uber, Instagram o Netflix.

Por ahora tienen una extensión de 90 días que mantiene vigente la licencia de Android a todos los teléfonos actualmente en el mercado, permitiéndolos seguir operando normalmente y actualizar su software. Una vez que terminen los 90 días, la versión de Android que tengan será la última que vean. Por el momento ya han anunciado que el sistema operativo nativo de la compañía estará listo para este mismo año.

Después de todo esto Huawei va a poder seguir fabricando celulares, pero no va a poder involucrar compañías estadounidenses en ninguna parte de sus procesos de hardware o software. Adicionalmente probablemente va a morir también su negocio de laptops, ya que tampoco van a poder hacer negocios con Intel, Nvidia y Microsoft. La supervivencia sin los chips estadounidenses puede ser la prueba definitiva para Huawei, algo para lo que, sin duda, ya estarán trabajando.

Esto es negativo para todos nosotros

Aunque no necesariamente seamos clientes de Huawei o afines al comercio chino, es indiscutible que para los consumidores su papel dentro de la industria ha sido solo positivo. Sacar de la carrera a la segunda compañía más grande lo único que causa es una disminución sustancial en la competencia y la innovación que impulsa al ecosistema de empresas en tech a ofrecer productos cada vez mejores, y ojalá a precios accesibles.

Recordemos que en Costa Rica son líderes absolutos (en el mundo es la segunda, tras la coreana Samsung): en 2018 Huawei importó al país 590.645 celulares, de los 1.364.525 del total, más del 50 %. Así que, muy posiblemente, estés leyendo esto desde tu teléfono chino.

Esto está lejos de terminar y no hay manera de saber a ciencia cierta qué va a pasar. Es posible que las negociaciones se muevan hacia el otro lado y la situación se vea revertida. También podría escalar y China podría impedirle a Foxconn hacer negocios con empresas americanas, inutilizando todos los iPhone que tanto amamos. Por ahora Huawei tiene tres meses más de estabilidad y le está asegurando a todos sus clientes que estarán respaldados.