Reseña por Esteban Vargas

Pokemon maes, POKEMON; ¿Se han puesto a pensar cuántos años llevamos conociendo este universo que sigue desenvolviéndose y que actualmente se encuentra en unos de sus mejores años en la industria del entretenimiento? Ya más de dos décadas. 

Este largo tiempo le ha generado gradualmente responsabilidades y consecuencias a Game Freak y Nintendo, dando como resultado también, el crecimiento de presión y exigencia año con año a cada entrega. Pokemon Sword & Shield tuvo un lanzamiento turbulento por un número significativo de controversias que surgieron mediante se fue anunciando información oficial. Y se ha expresado de manera exponencial, la ira de sus seguidores con respecto al tamaño de la relevancia que tiene hoy en día esta franquicia.

Sin embargo, Sword & Shield han resultado ser juegos de gran calibre que han dejado con la boca cerrada a muchos seguidores y se ha vuelto el mejor juego vendido para el Nintendo Switch hasta ahora con más de 6 millones de unidades vendidas en los primeros tres días. 

Mi experiencia con Pokemon tuvo un descanso en sus etapas del 3DS, mis inicios fueron con Silver & Gold, pasando por toda la línea para GBA y saltando a la generación V en Unova con los Black & White y B&W 2, grandes experiencias que recuerdo profundamente en mi corazón. Por lo que me sentía muy emocionado con estas nuevas entregas a pesar de las noticias y el dexit. (Recorte de la mayoría de la cantidad total de pokemon existentes que aparecen en esta generación, dejando de lado la posibilidad de poder enviar pokemon viejos de otros juegos y jugar con ellos en esta nueva versión.) 

Mi perspectiva por Nintendo y todos sus desarrolladores siempre ha sido de que ellos no se toman decisiones importantes a la ligera, y que cuando toman una decisión que impacta el futuro de una saga, es por razones muy importantes que van ligadas usualmente a la narrativa del juego y la experiencia del jugador. 

Sword & Shield no es la excepción. La mezcla entre la nostalgia y renovación del universo Pokemon le atribuye muchas cosas positivas a esta nueva generación. Se siente como una versión más pulida a nivel de gameplay que en versiones anteriores. Elementos como el poder saltarnos el tutorial, el XP share entre el party y las posibilidades de conectividad en línea o localmente con amigos y desconocidos, logran mantener las virtudes de lo social como algo que siempre ha formado parte primordial desde el primer juego en 1996.

Hay detalles que, aunque pueden mejorar, realmente no distraen de la experiencia principal: la de ser siempre el mejor, mejor que nadie más.

La guía sobreprotectora es un poco molesta a lo largo de la historia y los conflictos principales tienden a caer en un segundo plano. Eso no quiere decir que el juego no posee una buena narrativa, la escritura realmente brilla en los NPCs esparcidos a lo largo de toda la región que nos cuentan historias realmente extrañas e interesantes y que nos aportan mucha información a línea narrativas que damos por sentado sobre nuestros personajes y el mundo pokemon. 

Cabe destacar que el sonido y la música juegan el papel más importante en alcanzar este objetivo para los desarrolladores, ya que el juego ha logrado establecer un lenguaje musical para muchas de sus interacciones y momentos, como el jingle del centro pokemon o cuando logramos evolucionar a nuestro guapísimo Grookey en un Thwackey.

Todos estos pequeños detalles sonoros están ahí con una sensación un poco remasterizada que hace sentir lo viejo como algo nuevo, este factor logra ligar todo este estilo gráfico nuevo y limpio a las experiencias de juegos pasados. 

La música de este juego es brutal, he tenido canciones pegadas en mi cabeza por días enteros, lo cual me genera grandes expectativas ante las posibilidades de apropiación de parte de muchos compositores que han sampleado canciones pokemon por ya más de una década. Cabe recalcar que Tobby Fox, creador de Undertale y compositor musical, tiene una canción original en este juego escondida en una parte especial al final. 

En conclusión, Pokemon Sword & Shield, está hecho con amor, comprensión y ternura. Se siente como un juego al que se le invirtió más tiempo en mejorar la experiencia del gameplay que en destacar lo visual, y eso siempre es mejor que al contrario. De igual manera, esta nueva generación deja un buen sabor con respecto al futuro de la saga, dónde queda campo para mejorar y se siente a un Game Freak que intenta llegar a la mejor versión de su juego exponencialmente.

Si ya tienen un Switch, probablemente deberían aprovechar el viernes negro de esta semana e ir a comprarlo. Si son fans de los RPG’s por turnos, no podemos dejar de recomendarlo.

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