“Detrás de cada gran fortuna hay un crimen” (Honoré de Balzac)

Por: Pablo Sandoval

De esta forma comienza El Padrino de Mario Puzo, una novela de 477 páginas escrita en 1969 y que vive a la sombra (yo supe de sus existencia gracias un programa de radio que alguna vez escuché) de la magistral trilogía cinematográfica de Francis Ford Coppola. Su primera parte se estrenaría en 1972; posteriormente, en 1974, vería la luz El Padrino II y 16 años después El Padrino III dándole un cierre magnífico a una de las historias de gánsteres más sobresalientes de la historia. Puzo colaboraría junto a Coppola en realización de los guiones de las tres películas y poco antes de su muerte en 1999 estaría en conversaciones con Paramount Pictures para la realización de una cuarta entrega, en donde ya había un acercamiento con Andy García y Leonardo DiCaprio.

ok, estamos aquí para hablar del libro, pero al menos dejá que te pongamos la primera escena de este peliculón

Pero volvamos al libro que dio origen a todo. Comencemos por decir que es imposible desligarlo de la película. Al leerlo vas recordando los personajes, y en mi caso, cuando leía las partes de Vito, Michael, o Tom Hagen, lo hacía con las voces de los actores (no sé si tengo muchas voces en mi cabeza en realidad). Pero por otra parte hay grandes diferencias entre uno y otro, es de esos extraños casos en que no sabemos si la peli es mejor que el libro o el libro mejor que la cinta; y eso, amigas y amigos míos, es muy poco común de ver, el caso es que ambas obras son extraordinarias.

El libro, como suele suceder, es una versión extendida de la cinta, en donde vemos un desarrollo mucho más detallado de los personajes que quizás no se puede dar en la pantalla, y que le da mayor complejidad a cada uno. En la obra literaria vemos los orígenes de Vito Andolini en su natal Corleone, Sicilia (Italia) -algo que en la saga cinematográfica vemos hasta la segunda entrega-; y al igual que en su homónima, luego de la muerte de su padre y su hermano Paolo, su madre es asesinada frente a él cuando esta le pide a don Ciccio, el capo local, clemencia para su hijo.

Luego de esto huye hacia Nueva York, a un barrio llamado Hell’s Kitchen (dato curioso: es en el mismo lugar en el que se crió Puzo), donde la familia Abbandando lo acoge como a un pariente  más. Ahí es donde Vito cambia su apellido por Corleone, para recordar siempre sus orígenes.

Escuche Don Corleone, estamos aquí para hablarle del libro, no de la peli. (Foto: licencia Creative Commons).

Allí conoce a Genco Abbandando, quien trabajaba en la tienda de abarrotes de su padre junto con Vito, y se convertiría en su gran amigo. Cuando forman su compañía de importación de aceite de oliva, Vito la nombra en honor a su amigo, Genco Pura Olive Oil Company. Al asumir como Don, Genco sería su primer consigliere desempeñando el cargo durante décadas, hasta que sufre cáncer y debe abandonar sus funciones. Muere en las manos de Vito en 1945.

El resto de la historia se desarrolla muy parecido en ambas obras, pero hay tres historias paralelas que no se tocan en la adaptación de Coppola que es en donde se profundiza en los personajes y les da una relevancia mayor.

Comencemos con Luca Brasi, uno de los más viejos y temidos amigos de el Don. Puzo, en su obra, nos cuenta su historia y nos refleja el por qué es uno de los asesinos más temidos de New York, y a la única persona a la que Vito teme. Y es que Brasi no respeta ni a la policía, ni a la sociedad, únicamente al Don. Dentro de su historia nos relata acerca del roce que tendrá con Tom Hagen, lo que evitará en un principio que trabaje para la familia Corleone. Además, se ve reflejada su extrema crueldad al asesinar a su propia hija recién nacida, en realidad una de las escenas más crudas de la novela. Durante La Guerra del Aceite de Oliva con la familia Maranzano, Al Capone envía asesinos a sueldo y es Luca quien se encarga de ellos y le envía un mensaje al mafioso de Chicago (ese tipo de mensajes como la famosa cabeza de caballo…).

Caja de la trilogía de El Padrino, en DVD.

Otro de los temas de la novela es la vida de Lucy Mancini, la amante de Sunny y madre de Vicent Mancini (quien llegaría a ser el Don en la tercera parte de la saga). Luego de la muerte de Sunny es enviada a Las Vegas recibiendo un porcentaje en uno de los hoteles de la familia, y supervisando a Fredo quien estaba aprendiendo el negocio y seguía traumatizado luego del atentado a su padre. Se profundiza sobre la relación de Lucy con el cirujano Jules Segal en sus inicios un prominente médico, pero había sido incluido en la lista negra por practicar abortos (eso sería su fin). El doc. Jules trabajaría en uno de los hoteles de la familia practicando abortos a las coristas que Fredo embarazaba. Michael lo mandaría a asesinar al sospechar que estuvo involucrado en el aborto que Kate se realizaría.

Otro personaje que pasa a ser primario es el ahijado de Vito, el cantante y actor Johnny Fontane; es tan relevante que toda la segunda parte del libro es dedicada a contarnos su historia. Nos cuentan cómo el cantante sufre depresión por perder la voz, su relación tortuosa con su esposa, quien se burla de él, y de cómo sus hijos no quieren saber nada de su padre. Gracias a don Vito consigue la película de Woltz, comienza a hacer sus propias películas de la mano de los Corleone y hace un disco con su amigo de la infancia Nino Valenti.

La parte más interesante de esto es que adrede fue excluida de las películas de Coppola ya que el mismo Frank Sinatra, La Voz, se lo pide como un favor especial ya que el personaje estaba basado en él y sus múltiples relaciones con la Mafia. De hecho, aquella épica escena en donde Fontane canta en la boda de Conny, fue tomada por Mario Puzo de la realidad cuando el mismo Sinatra cantaría en la boda de uno de los mafiosos de Guarino “Willie” Moretti. La Voz, junto con el Rat Pack, tendrían relaciones muy estrechas con mafiosos de la talla de Lucky Luciano o Carlo Gambino. Así que el libro nos abre una pequeña ventana al mundo de la mafia desde el punto de vista del mundo del espectáculo.

La formación original del Rat Pack. Estos hacen que los gangstas parezcan niños de kínder.

Es aquí en donde vemos la verdadera complejidad de la novela y cómo es tratado magníficamente cada detalle y la profundidad en los personajes, cosa que por razones obvias no se podía dar en la película.

Como mencionamos, es como una versión extendida en donde cada personaje se desarrolla de forma diferente y van creciendo de acuerdo con las circunstancias que los rodean.

Vemos en toda la obra esa careta moralista, ese sentido de honor y respeto a sus leyes (las que ellos crearon, no precisamente las de la sociedad), pero por otro lado está el crimen sin contemplaciones, el cual es el medio para llegar a saciar su codicia, muchas veces rompiendo su propio código ético. Por ejemplo, cuando Sollozzo hace su oferta al Don para vender drogas, su negativa no es por un principio moral, es por el hecho de que al hacerlo perderían el apoyo de los políticos a quienes tienen comprados, puesto que el juego y las prostitutas no son mal vistos en una sociedad machista como la de la Mafia. Esa doble moral se ve reflejada en toda la historia.  

Por otro lado, El Padrino te atrae, y mucho, no solo por ver tipos con trajes finos y viviendo una vida de lujos y excesos, también porque en el fondo te presenta un mundo en el que uno pone las reglas (quién no lo ha querido hacer alguna vez) que están por encima de la sociedad; y eso, en nuestra naturaleza humana, es muy tentador ¿Cierto? Pero no pasa nada en reconocerlo, es muy humano, lo cierto es que la mayoría sólo lo vemos como algo interesante, pero nos negamos a cruzar esa línea y eso es lo que nos diferencia de la Mafia.

Nos han hecho una oferta que pudimos rechazar ¡Ja!