Por Francisco Cubillo

La mayoría de nosotros, en algún momento, probablemente escuchó a alguna de las personas mayores en su familia soltar un «ese aparato lo va a dejar ciego», viéndonos sentados a un metro de un televisor CRT jugando Playstation. Ahora, a diferencia de hace 10 años y en consecuencia a nuestro uso intensivo, el solapado consejo podría ser una verdad gracias a su luz azul en nuestros smartphones.

Los tiempos en pantalla por encima de las 8 horas son algo usual en un sector grande de la sociedad contemporánea y probablemente lo primero y último que hacemos todos los días sea scroll en nuestros feeds. Lo que hemos estado ignorando al validar nuestras costumbres es que esta podrían estar acelerando una condición de ceguera, y no sólo por ver nuestras pantallas de noche.

Según un estudio publicado por BMC Psychiatry un 23% de las personas jóvenes muestran una interacción con sus celulares consistente con los síntomas de adicción, siendo incapaces para moderar el tiempo de uso y mostrando consecuencias sobre su salud mental. ¿Es posible balancear nuestra salud física y mental con la integración tecnológica e inmediatez de la información?

Una investigación de la Universidad de Toledo demostró que la exposición constante a la luz azul en las pantallas de los celulares promueve la generación de moléculas tóxicas en las células sensibles a la luz dentro de nuestros ojos, deteriorando la mácula, una parte encargada de ayudarnos a ver con precisión.

Según una de las investigadoras, Dra. Ajith Karunarathne, la córnea y el cristalino del ojo no pueden bloquear ni reflejar la exposición constante a esta luz, lo que puede reflejarse en síntomas prolongados de visión borrosa y cansada. La degeneración macular ocurre cuando mueren los fotoreceptores, que no se regeneran.

«La luz verde, amarilla o roja no generan esta reacción tóxica y degenerativa, mientras la toxicidad retinal de la luz azul es universal y puede matar cualquier tipo de célula», explicó la Dra. Karunarathne.

La mejor manera de cuidarnos es activando el modo de luz cálida en nuestros dispositivos, reduciendo la manera en la que forzamos nuestra vista, además de activar el modo oscuro en todas las aplicaciones que lo ofrezcan. Los investigadores, por su parte, recomiendan anteojos con filtros para la luz azul y ultravioleta, además de evitar las pantallas de smartphone y computadoras cuando esté oscuro.