Por Francisco Cubillo

Historia larga en corto, la administración Trump-Pence en Estados Unidos pasó un nuevo veto a Huawei, prácticamente impidiendo que el gigante chino tenga la posibilidad de hacer negocios o utilizar chips que contengan algún derivado de tecnología o software estadounidense y limitando la venta al gigante sólo a las compañías que gestionen la licencia correspondiente. Las consecuencias son rápidas y severas, lo que llevó a Huawei a expresar que esta amenaza pone en peligro su existencia.

Por ahora, desde el polémico primer veto el Mayo pasado, Huawei había podido comercializar sus teléfonos usando Android Open Source Project con su interfaz propietaria EMUI, pero si se quedan sin chips en los qué correr su sistema, no va a importar que tengan a mano una solución de software. Los suministros podrían acabarse tan pronto como septiembre. Según los analistas el nuevo régimen podría neutralizar a HiSilicon, la compañía de chips más grande de China.

La compañía de Taiwan TSMC, quien manufactura los chips Kirin utilizados en muchos equipos de Huawei, es la primera en actuar y dejar de tomar los pedidos de la compañia Ren Zhengfei. Por el otro lado, aunque los chips HiSilicon de Huawei son basados en ARM, que es tecnología inglesa, su manufactura depende de propiedades intelectuales estadounidenses, por lo que la única solución real para los chinos es transicionar a manufactura oriental.

Un 40% de las compañías manufactoras de chips alrededor del mundo utilizan tecnologías de Applied Materials y Lam Research, propiedades intelectuales estadounidenses. También software de Cadence, Synopsis y Mentor es utilizado por el 85%, según datos de Credit Suisse, que asegura que en este momento es casi imposible encontrar una cadena de producción que pueda trabajar con Huawei.

El departamento de comercio estadounidense fue explícito en su intención de bloquear los suministros de Huawei derivados de tecnología norteamericana. A las puertas de la conversión al 5G, esto evidentemente pone en jaque la operación de Huawei a nivel global, por lo que difundieron un comunicado refiriéndose al tema.

Aquí de manera íntegra:

Huawei se opone categóricamente a los cambios realizados por el Departamento de Comercio de Estados Unidos (EE.UU.) respecto a productos extranjeros, que se dirigen específicamente a Huawei.

El Gobierno de EE.UU. agregó a Huawei a su lista de entidades con restricción el 16 de mayo de 2019, sin justificación. Desde ese momento, y a pesar de que una serie de elementos tecnológicos e industriales claves no estaban disponibles para nosotros, hemos mantenido nuestro compromiso de cumplir con todas las normas y regulaciones del Gobierno de EE.UU.

Al mismo tiempo, hemos cumplido nuestras obligaciones contractuales con los clientes y proveedores, y hemos logrado continuar con nuestro negocio.

Sin embargo, el Gobierno de Estado Unidos, en su incesante búsqueda para reforzar su dominio sobre nuestra compañía, ha decidido ignorar por completo las preocupaciones de muchas empresas y asociaciones de la industria.

Esta decisión fue arbitraria y amenaza con perjudicar a la industria a nivel mundial. Esta nueva regla afectará la expansión, el mantenimiento y las operaciones continuas de redes por valor de cientos de miles de millones de dólares, que hemos desplegado en más de 170 países.

Asimismo, afectará los servicios de comunicaciones para más de 3 mil millones de personas que usan productos y servicios de Huawei en todo el mundo. Para atacar a una empresa líder de otro país, el Gobierno de EE.UU. ha dado la espalda intencionalmente a los intereses de los clientes y consumidores de Huawei. Esto va en contra de la afirmación del propio Gobierno de EE.UU. de actuar por el resguardo de la seguridad de la red.

Esta decisión del Gobierno de Estados Unidos no solo afecta a Huawei. Tendrá un grave impacto en una gran cantidad de industrias mundiales. A la larga, esto dañará la confianza y la colaboración dentro de la industria global de la que dependen muchas industrias, aumentando el conflicto y la pérdida dentro de estas industrias.

Estados Unidos está aprovechando sus propias fortalezas tecnológicas para aplastar a las compañías fuera de sus fronteras. Esto solo servirá para socavar la confianza que las empresas internacionales depositan en la tecnología y las cadenas de suministro de Estados Unidos. Finalmente, esto dañará los intereses de Estados Unidos.

Huawei está estudiando en profundidad esta nueva regla. Esperamos que nuestro negocio se verá inevitablemente afectado. Intentaremos todo lo posible para buscar una solución. Esperamos que nuestros clientes y proveedores continúen apoyándonos y minimicen el impacto de esta regla discriminatoria.

Comunicado de Huawei