Por Francisco Cubillo

Folha de Sao Paulo reporta que en el espacio legal del Amazonas registrado por el sistema Deter del Instituto para la Investigación Espacial de Brasil (Inpe) se pronostica una tendencia al alta en la deforestación en la región.

Según las proyecciones de los principales investigadores en el tema, la cuarentena impuesta por los estados Brasileños no inhibiría las acciones de deforestación, incrementando los riesgos de transmisión pandémica en la región.

Después de calcular 185.5 km2 en febrero y 326.4 km2 en marzo, en abril Deter encontró 405.6 km2 de tierra deforestada, un crecimiento de 24.2% en comparación al mes previo. Según un cruce de datos realizado por Greenpeace, dentro de tierras indígenas el incremento en deforestación fue de 59% entre enero y abril en comparación con el mismo periodo en 2019.

A pesar de que el inicio del año en la amazonia se distingue por sus lluvias, el acumulado de deforestación en 2020 es por ahora el más alto en el periodo de los últimos cinco años, desde que la metodología de Inpe se implementó. Ahora los investigadores temen que la temporada seca entre mayo y septiembre lleve a un incremento significante en la crisis de este ecosistema esencial.

Los ambientalistas brasileños señalan una causa segura del colapso: la posible aprobación de MP910, una pieza de legislatura que promueve la regularización del «grilagem de terras», un método para adquirir y ocupar tierras públicas con papeles falsificados.

«El mensaje del gobierno, promoviendo medidas para legalizar el robo de tierras públicas, alimenta el espíritu de los criminales que avanzan sobre el bosque con las esperanzas de legalizar sus invasiones», asegura Rómulo Batista, de Greenpeace Brazil.

Según un decreto aprobado ayer por el gobierno federal brasileño las fuerzas armadas actuarían para combatir la deforestación y los incendios forestales en mayo, en coordinación con Ibama, ICMBio y agencias estatales.

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