Por Francisco Cubillo

El uso de psicotrópicos nos permite abrir la puerta de la percepción a sensaciones y situaciones que no sabíamos que podríamos experimentar; desde la muerte de nuestro ego y el descubrimiento de una conexión universal hasta una fuente trascendental de inspiración o la deconstrucción de nuestros sentimientos. La experiencia es tan valiosa que centenares de personajes célebres a lo largo de la historia (y este documental) insisten en que la intención de experimentar con estas substancias no debería ser desaconsejada, aunque para ser justos, A$AP Rocky parece estar en desacuerdo.

Mezclando comedia, investigación sobre drogas psicoactivas y 11 años de entrevistas con algunos de los talentos mas influyentes de nuestra era, el documental disponible en Netflix como «Buen Viaje: Aventuras psicodélicas» explora desde una perspectiva histórica, cultural y científica una serie de anécdotas que evidencian los pros y los contras del uso substancias psicoactivas que cautivan a quienes forman nuestra cultura.

Según el escritor-productor de comedia Donick Cary, creador del documental, en su experiencia trabajando en el show de David Letterman, cuando uno encuentra gente graciosa y le pone atención sale algo bueno; Have a Good Trip se construye asumiéndolo, rescatando las experiencias de un centenar de artistas de todos los ámbitos -y hasta el hijo de Timothy Leary- para construir una imagen sobre el uso de psicoactivos en la cultura popular.

Con un historial de trabajo compuesto por The Simpsons, New Girl, Parks and Recreation y Sillicon Valley, no resulta una sorpresa que su primer trabajo directorial resulte más en una excusa para que sus amigos cuenten anécdotas graciosas sobre su uso de drogas que un análisis profesional y educativo con un discurso serio sobre el tema.

Imagen promocional con algunos de los invitados en el documental

Conceptos como el tiempo, la mortalidad y el propósito asedian de manera ansiosa la experiencia humana, presentándonos la máxima de la desaparición de nuestra éfimera existencia como asunto fundamental a nuestra conciencia. ¿Cómo se supone que deberíamos lidiar con tal carga dantesca? «Tal vez el secreto verdaderamente esté en las drogas», podríamos pensar luego de escuchar a Carrie Fisher describir su uso de LSD con The Grateful Dead y los relatos de Anthony Bourdain persiguiendo un malviaje psicodélico alimentado por qualudes, a lo Fear and Loathing in Las Vegas.

Cary dice que tiene suficiente material para publicar otras tres o cuatro entregas, que podrían incluir a algunos de sus favoritos personales que esta ocasión tuvo que editar fuera, como Whitney Cummings o Bootsy Collins. Según el escritor de comedia incluso grabaron a Ozzy Osbourne, quien al final no se sintió cómodo compartiendo su historia en una película sobre drogas. Vaya lástima habernos perdido esas historias.

Al final el compendio resulta en una serie de capítulos compuestos por pedazos de entrevistas ilustradas, tips para viajar en el formato «the more you trip», sarcásticos especiales antidrogas dirigidos a educar colegiales y los típicos huevos fritos con la frase «este es tu cerebro en drogas». El contenido se termina sintiendo como un compendio gracioso, pero falto de tesis, parecido a las conversaciones que tenemos con nuestros dealers.

Las drogas son peligrosas, pero también pueden ser graciosas. Usualmente sus documentales no son buenos construyendo argumentos complejos, pero bueno, nosotros tampoco.

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