Nota por Francisco Cubillo

Como su servidor, cada vez más y más personas adoptan el consumo de marihuana como si fuera el café de la tarde, volviéndolo un hábito que por muchos años ha visto sus riesgos subestimados.

Ninguno de nosotros quiere oírlo, pero fumar marihuana -aún solo ocasionalmente- puede incrementar nuestro riesgo de sufrir complicaciones en caso de contagiarnos de COVID-19, una enfermedad respiratoria que puede evolucionar de síntomas promedio a neumonía y fallo de órganos.

No podemos ignorar el peligro

Según el Dr. Albert Rizzo, jefe médico de la American Lung Association, al consumir capullos de cannabis mediante combustión en puro o pipa, nuestros pulmones sufren un grado de inflamación similar a la bronquitis, similar al efecto del fumado de cigarro. Adicionalmente, fumar marihuana produce tos seca, lo que podría complicar un diagnóstico apropiado.

El fumado diario de marihuana ha demostrado dañar los pulmones de manera similar a una enfermedad pulmonar obstructiva crónica o una bronquitis crónica. Estos pacientes crónicos están entre las poblaciones en mayor riesgo de complicación por coronavirus.

Según el Atlas sobre el Consumo de Drogas en Costa Rica desarrollado por el Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia, en 2015 un 3.2% de la población costarricense era consumidora activa de cannabis, la mayoría entre los 20 y 29 años, con Heredia y San José como cantones de mayor consumo. Si hace 5 años 3.2% de los costarricenses fumaban regularmente, imagínense en 2020.

El incremento y normalización en el consumo vienen de la mano con el trastorno por consumo de cannabis, un problema común y usualmente ignorado, relacionado a enfermedades mentales y el abuso de substancias. Algunos de sus síntomas incluyen tolerancia elevada, síndrome de abstinencia y el uso a pesar de problemas sociales.

Según DrugRehab.com, se estima que 4 millones de personas sufren el desorden o tienen problemas significativos relacionados al consumo de marihuana. El riesgo incrementado en la comunidad de fumadores, ya sean casuales o regulares, no debe ser subestimado.

¿Deberíamos dejar de fumar?

La respuesta corta es sí, en este momento lo más importante es evitar la irritación pulmonar. Está la posibilidad de explorar otras formas de consumo más responsables: las tinturas, edibles y bebibles están esperando que decidamos experimentar para reemplazar el consumo inhalado de cannabis.

¿Qué pasa con los vaporizadores? A pesar de ser relativamente más seguros, exponer el tejido pulmonar a los aerosoles de vaporización puede incrementar la liberación de citoquinas inflamatorias, macrófagos, neutrófilos y linfocitos, con los que el tejido pulmonar desarrolla una respuesta inmune.

El humo de cannabis causa irritación visible y heridas microscópicas al epitelio pulmonar, pero cualquier substancia inhalada afecta al sistema respiratorio. La mayoría de individuos saludables no sufren mayor consecuencia de estas irritaciones, pero en el contexto del COVID-19, lo más inteligente es eliminar nuestra exposición a dichos riesgos.

¿Pero, entonces, podemos seguir consumiendo THC en otras formas?

Según una entrevista de Leafly a la Dra. Junella Chin, podemos seguir consumiendo THC y CBD siempre que el método sea responsable.

Los edibles, tinturas y bebibles no representan mayor riesgo, mientras un vaporizador herbal puede ser útil siempre que permita controlar y mantener a nivel bajo sus temperaturas.

OJO: Los vaporizadores de aceite, en especial los de mercado negro, ya investigados por usar cartuchos diluídos en polietilenglicol o acetato de vitamina e, están relacionados a casos de neumonía química y daño pulmonar. Por favor, procuremos evitarlos, la única manera de conseguir cartuchos confiables es en el mercado legal.

No todo es malo. El cannabis tiene beneficios médicos y terapéuticos para tratar problemas de inflamación, ansiedad y dolor, además de funcionar como modulador inmune y antiviral.

También se ha comprobado que, en pequeñas dosis, el THC puede funcionar como broncodilatador, además de contrarestar la tormenta de citoquinas -una de las mayores amenazas del coronavirus- en modelos animales.

Consumiéndolo responsablemente, seguirá siendo un amigo confiable.