Por Francisco Cubillo

Este 7 de Mayo, en 2020, la pandemia impidió una celebración a la altura pero, con intención sobre todo de rendir honor al más grande calypsonian, Walter «Gavitt» Ferguson, no podríamos dejar pasar la oportunidad de celebrarlo a él y al segundo Día Nacional del Calypso Costarricense.

La fecha fue celebrada por primera vez con un concierto que reunió a 16 artistas internacionales en 2019 para festejar el siglo de vida de Gavitt, quien nació en Guabito, Panamá, pero en su juventud se nacionalizó costarricense. Durante los 50’s integró un grupo llamado «Los Miserables», tocando desde guaracha hasta swing todos los sábados por la noche en el Club House de Cahuita, pariendo un mito internacional cuyo poder trasciende los siglos.

Las canciones de Walter cuentan la historia de su pueblo: Monilia detalla la devastación que trajo el hongo a los agricultores de Limón en los 70’s, Bombero cuenta un caso de violencia doméstica que termina en un incendio y One Pant Man sobre el racismo de las autoridades costarricenses.

Durante décadas, Ferguson se ganó el respeto y admiración de la comunidad artística, pero no fue hasta 1982 que su obra se registró de manera profesional gracias al musicóloco Michael Williams, quien viajó por tierra desde El Paso, Texas hasta Cahuita para producir el acetato «Mr. Gavitt: Calypso of Costa Rica (Cocoa Plantation Calypso songs sung in English)», única contribución costarricense a la colección de Folkways Records, parte de la institución Smithsonian.

Poco sabría Ferguson que él sería el responsable de hacer inmortales su historia, la de su tierra y al calypso limonense. En el acetato está inscrito el párrafo:


«El Calypso sobrevive de manera esporádica en Limón y la provincia panameña de Boca del Toro, especialmente alrededor de la época de carnaval, entre marzo y abril. En el resto de la región, la cultura del Calypso se ha desvanecido, substituida por la música pop transmitida a través de radios y grabadoras. Los hombres jóvenes cantan ahora las canciones de la radio, y solo los viejos recuerdan cómo alguna vez se entretenían unos a otros con sus propios versos…«

Walter «Gavitt» Ferguson

Gavitt’s lost tapes

Conforme el turismo creció en Cahuita durante los 90’s, Ferguson empezó a vender cassettes únicos e irrepetibles, quienes grababa en el momento para vender a los turistas. Tres décadas después, su hijo Peck Ferguson y el Suizo Niels Werdenberg se encuentran en la búsqueda de la mayoría de tapes, con la misión de digitalizarlos ahora que han sido designados parte de la herencia cultural costarricense.

Su búsqueda estima una meta de aproximadamente 200 canciones, y desde que empezaron a buscar han encontrado 25 cassettes juntando 60 de los tracks, que pretenden digitalizar para la posteridad.

La búsqueda dio nacimiento a una serie de compilaciones llamada Legendary Tape Recordings, procesadas a profundidad pero manteniendo la autenticidad del material original en el que se pueden escuchar gallinas, perros y niños jugando en el fondo, y cuyas ediciones físicas suelen venderse instantáneamente.

Para amar al calypso solo hay que encontrarlo: si ustedes están interesados en participar en la búsqueda pueden hacerlo aquí.

Bonus track:

Esta joya de documental sobre la vida de Ferguson, producido por la UNED en 1999.

Fuente: Radio ACAM