Nota por Francisco Cubillo

Desde del escándalo de Cambridge Analytica y después de diferentes rendiciones de cuentas ante 4 de las 5 entidades de inteligencia que componen los cinco ojos, -la alianza de organismos de inteligencia compuesta por Australia, Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido y los Estados Unidos-, Facebook se ha posicionado como una corporación bastante cuestionada entre las oligarquías tecnológicas, en consecuencia de su monetización de los datos de sus usuarios y su negativa a regular la publicidad con anuncios políticos catalogados como «fake news» en sus plataformas.

Ahora, sorpresivamente, tomó la decisón de prohibir los videos Deepfake, producciones audiovisuales ayudadas de inteligencia artificial para manipular la voz e imagen de alguien e insertarlo en situaciones ficticias. Para muestra, este video de Barack Obama producido por el comediante Key Peele, en el que se le puede escuchar basureando fuertemente a Donald Trump, entre otras oraciones poco diplomáticas.

El problema es que la amenaza no está en los potenciales malentendidos que pudiese causar alguno de estos chistes sobreproducidos, si no en los Deepfakes cuya intención es malinformar deliberadamente la opinión pública, mostrando mensajes falsos involucrando a políticos y famosos en situaciones que de ser ciertas podrían desacreditarlos completamente.

Por eso mismo, según Facebook están decidos a prohibir y eliminar estos contenidos, eso si solo cuando intencionados a dañar la imagen de terceros, dejando libres aquellos que estén producidos con fines cómicos, artísticos o paródicos. Eso significa que, por ejemplo, podríamos ver el video de algún actor insertado en una película en la que no actuó.

El requisito para pasar el filtro es que el video deje en claro sus fines paródicos o artísticos, ya sea en el clip o su descripción. Al final, decidir cual contenido se va y cual se queda seguirá quedando en manos de los contratistas encargados de filtrar el contenido de Facebook,

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