Por Francisco Cubillo

En medio de la pandemia muchas personas han tenido la iniciativa de aportar su grano de arena en la emergencia sanitaria, por lo que se ha popularizado la confección de mascarillas de tela entre comunidades, empresas y otras organizaciones como un método para facilitar el acceso a protección facial.

Todos los tipos de cubrebocas presentan ventajas sobre el no utilizar ninguno, pero las mascarillas realizadas a mano presentan una falla difícil de corregir.

La universidad de Edimburgo en Escocia realizó una serie de pruebas para determinar la utilidad de los tipos de mascarillas popularizados durante la pandemia, que mostró que las mascarillas de confección manual tienden a impedir que la respiración fluya hacia adelante, sosteniendo el 90% del aire que soltamos. Sin embargo, las partes laterales del rostro no quedan correctamente cubiertas, por lo que por ahí se escapan nuestras exhalaciones.

Los chorros de fuga son en la mayoría de casos irremediables, y de gran alcance hacia los laterales de las mascarillas, demostrado con esta imagen infraroja de la universidad escocesa.

La actual pandemia inició con el virus de SARS-CoV-2, que fue detectado desde principios de diciembre del 2019, desde lo que la curva de contagios no ha perdido su crecimiento exponencial.

En el momento de redacción de esta nota, la cantidad de infectados en el mundo se elevan a más de 5 millones (5.406.537), de los que se descuentan 345.036 muertes. Los Estados Unidos lideran la lista de contagios, con más de un millón 640 mil casos y más de 95 mil fallecidos.