Por Francisco Cubillo

En el mundo post-covid todavía nos va a tocar lidiar con el cambio climático, y según la ciencia más fresca sólo un compromiso real por parte del G20 y las mayores corporaciones puede prevenir un colapso ecológico abrupto a escala global.

Según un estudio publicado por Nature, de seguir con los niveles de emisiones previos a la pandemia, la tierra se enfrentaría a un escenario de cambio climático que vería a los ecosistemas tropicales oceánicos expuestos a temperaturas potencialmente catastróficas para 2030. Para 2050, las mismas condiciones afectarían a los bosques tropicales.

En comparación, limitar las emisiones globales a un nivel que permita mantener la temperatura por debajo de 2C -meta del acuerdo de París-, podría retrasar la fecha de dichas exposiciones térmicas hasta seis décadas, según el estudio.

Según uno de los autores de la investigación «los resultados muestran que no es demasiado tarde para actuar, y que los beneficios de hacerlo ya son masivos».

Potencial extinción

Algunos expertos esperan que el cambio climático substituya al cambio de uso de suelos como principal amenaza a la biodiversidad antes del final del siglo. El aumento de las temperaturas y el cambio en los patrones de lluvia volverán los habitats existentes en inhabitables para muchas especies tropicales. A nivel global, una en cada seis especies estará en peligro de extinción.

Todavía no es certero cuando en este siglo vayan a colapsar los ecosistemas, por lo que el estudio proyecta los puntos de inflexion oceánicos y continentales que podrían verse expuestos a aumentos de temperatura intolerables.

Los resultados sugieren que nuestro destino depende de una toma de decisión inmediata para atacar el cambio climático, proyectando pérdidas biológicas que probablemente estén sucediendo actualmente en océanos tropicales, escalando el riesgo a bosques tropicales y después latitudes más altas para 2050.

Riesgo de exposición abrupta de ecosistemas a temperaturas intolerables bajo RCP2.6 (arriba) y RCP8.5 (abajo). El riesgo es definido en proporción a los 22 modelos climáticos usados en el estudio, que proyectan el riesgo de determinadas regiones a experimentar un evento de exposición abrupta antes del final del siglo. Por ejemplo: Un riesgo de 1.0 (morado oscuro) indica que todos los modelos proyectan que esa región va a tener un evento de exposición abrupta, mientras 0.0 (gris) indica que nungún modelo proyecta eventos de exposición. Fuente: Trisos et al. (2020)

Todavía no es demasiado tarde

La investigación indica que, bajo un escenario de muy altas emisiones, los ecosistemas se expongan a temperaturas intolerablemente altas esta misma década, pero eso no significa que sea demasiado tarde para actuar. Mantener las emisiones bajo los 2C puede «aplanar la curva» de manera efectiva en cuanto a cómo los riesgos del clima afectan a la biodiversidad sobre el tiempo, evadiendo el peligro para las especies mas amenazadas por décadas y evitándolo completamente para miles de especies.

Trabajos como este demuestran el poder de la reducción de emisiones sobre las futuras amenazas a la biodiversidad, por lo que aunque el cambio climático va a cambiar los ecosistemas alrededor del mundo, todavía podemos mitigar muchos de sus riesgos reduciendo de manera abrupta las emisiones de carbono.

Las naciones G20, con dos tercios de la población y la mitad del terreno en el mundo, son responsables por el 80% de las emisiones globales. A pesar de atravesar un complicado estado de shock, el mundo industrializado no puede ignorar las consecuencias ambientales, sociales, económicas y salubres de la crisis, tras la que es esencial restaurar la confianza en el pacto social que nos une a nivel nacional, regional y global en igualdad como humanos.

Ya existe un plan

Los acuerdos internacionales como el Tratado Climático de París, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 metas de desarrollo sostenible, a las que se encuentran subscritas todos los países del planeta, representan la promesa que define los principios principales de solidaridad entre sus integrantes.

Formal y conceptualmente, estos compromisos representan un proyecto político conjunto, con modalidades de cooperación basadas en las necesidades de cada país. Adicionalmente a documentar formalmente el compromiso de cada país a garantizar a sus ciudadanos el acceso a servicios esenciales como salud, educación, agua, energía y alimentos, las metas de desarrollo sostenible también buscan que estas sociedades se fundamenten sobre la equidad y el bajo impacto ambiental.

La meta del proyecto es no dejar a nadie atrás. Los objetivos enfatizan en que no es sostenible proveer acceso a servicios esenciales, que todos percibimos de urgencia, sin primero solucionar desde la raíz las principales causad de vulnerabilidad, ya sea en términos de inequidad social o la degradación del clima y la biodiversidad.