Por Francisco Cubillo

Este 4 de Mayo, en su informe 2020, el presidente Carlos Alvarado dijo las palabras que quienes ven con buenos ojos al cannabis han esperado por años: con la intención de reactivar la economía, Costa Rica impulsará la producción de cáñamo.

«Cáñamo» es un término utilizado para referirse al Cannabis Sativa-L o Hemp, variedad de cannabis bajo en THC, principal psicoactivo en la marihuana. El cáñamo sirve para producir concentrados de CBD, además de ser una versátil materia prima en la producción de materiales de construcción, bioplásticos, textiles y alimentos para humanos y animales.

El consumo de cannabis aumenta cada año, así como cambian las actitudes sociales hacia la planta. La industria legal del cannabis es ahora un fenómeno global, aún en la cara de la prohibición y la guerra contra las drogas, y Costa Rica tiene la oportunidad de insertarse en una corriente cuyo potencial convierte cadenas de valor enteras alrededor del mundo.

Según New Frontier Data, «durante los próximos años veremos el florecimiento de nuevos sectores basados en cannabis, conforme el acceso a la planta impulse sus nuevas aplicaciones».

A nivel global, 50 países han legalizado alguna forma de producción de cáñamo, mientras 6 han legalizado el uso recreacional del cannabis psicoactivo. En 2019, los análisis de New Frontier Data valuaron el mercado global del cannabis en $344 billones, estimando un aproximado de 263 millones de consumidores alrededor del mundo.

Costa Rica es el sexto consumidor de la planta en latinoamérica, situado después de Colombia, y desde 2018 se venden sin mayor traba productos como aceite de CBD o cerveza de cannabis.