Por Francisco Cubillo.

Hace poco escribimos una nota explicando por qué es malísima idea fumar marihuana en medio de la pandemia: todo lo que les dijimos antes todavía es cierto, cómprense un vaporizador. Ahora, intentando no caer en contradicciones, queremos contarles cómo el cannabis podría protegernos, al menos según los resultados de una investigación sobre uso del cannabis para tratar el cáncer y la enfermedad de Crohn.

La búsqueda por un fármaco eficiente para prevenir, tratar o curar los casos de Covid-19 ha presionado a los investigadores a pensar afuera de la caja para lograr su cometido, con ejemplos como el uso Chino del fármaco cubano Interferón -originalmente concebido para tratar casos de papiloma y VIH- o el recientemente popularizado Remdesivir de Gilead Sciences, medicamento inicialmente desarrollado para tratar el Ébola.

Mientras en Alemania se realizan los primeros ensayos clínicos de una vacuna basada en un fármaco desarrollado para la inmunología del cáncer y en Francia un estudio sugirió que la nicotina podría ser un protector contra el virus, ahora en Canadá se publicó un informe explicando cómo ciertos ingredientes psicoactivos del cannabis podrían aumentar nuestra resistencia contra el virus, de manera similar a la nicotina.

Por ahora la barrera para que la idea sea tomada realmente en serio es que el estudio pase la etapa de «peer review», en la que la investigación debe ser validada por otros expertos.

«Los resultados sobre el COVID provienen de nuestros estudios sobre la artritis, la enfermedad de Crohn, el cáncer y otros», dijo a DW el Dr. Igor Kovalchuck, profesor de Biociencias de la Universidad de Lethbridge.

Los investigadores asumen que algunas substancias en el cannabis reducen la capacidad del virus de entrar en las células del pulmón, evitando que se asiente, reproduzca y propague. Según su teoría los cannabinoides podrían alterar el acceso del virus al tejido pulmonar, debido a la ausencia de la ACE2, volviendo los pulmones impenetrables.

No cualquier variedad funciona: la investigación canadiense está centrada en las variedades de la planta cannabis sativa con altos niveles del antiinflamatorio cannabidiol (CBD), y desarrollaron más de 800 nuevas variantes de cannabis sativa con altos niveles de CBD, identificando 13 extractos que regulan el «acceso» al cuerpo humano.

Según el experto en cannabinoides y demencia Chris Albertyn, dada la volatilidad sociopolítica del consumo de cannabis medicinal, los investigadores deben ser especialmente cuidadosos en la difusión de sus resultados, y aseguró que la mejor manera de lograrlo es introducir métodos de investigación abiertos y transparentes.

«En este caso, la investigación en Canadá acaba de descubrir un posible ‘mecanismo de acción’ terapéutico, pero que tendría que ser validado y probado en ensayos clínicos bien diseñados y sólidos, antes de que se puedan sacar conclusiones clínicas significativas», agregó Albertyn.