Por Francisco Cubillo

En medio de una crisis climática global en la que las abejas son esenciales para mantener vivos los ciclos de cosecha de los que dependemos para comer, este 9 de mayo la organización Apicultores de Costa Rica denunció en su Facebook la intoxicación masiva de entre dos y tres millones de abejas, en la que fueron afectadas las 25 colmenas de la finca apicultora El Salitral.

Según Apicultores de Costa Rica la mortandad masiva afectó tanto a las abejas que se encontraban en el campo como a quienes permanecieron dentro de la colmena, por lo que las crías también se incluyen entre las pérdidas.

El apiario Orlando Delgado asegura que se trata de una acción deliberada, donde finqueros de la zona aplicaron Fipronil -un insecticida altamente tóxico- a las canoas de alimentación bovina frecuentadas por las polinizadoras. En una época en la que las plantas no afloran, las abejas se ven obligadas a buscar cualquier fuente de alimento, por lo que el alcance del tóxico fue devastador.

La tragedia de las abejas es más grave de lo que podemos imaginar: “Las abejas y los productos de la colmena son mi fuente de ingresos: la mía y de mi familia. Vivimos de y para las abejas. Esta masacre me supone una pérdida de unos 10 millones de colones, sin contar con la miel que dejaré de producir“, ha afirmó Delgado.

«Los ganaderos no se dan cuenta que ellos mismos se hacen daño. Necesitan a mis abejas y a los demás polinizadores»

Orlando Delgado, copropietario del apiario El Salitral

Costa Rica es el país #1 a nivel mundial en el uso de agroquímicos, y carga en su pasado tragedias oscuras como la sucedida en los 70’s con el Dibromo cloropropano (DBCP), conocido como nemagón.

Ahora, el caso de las abejas ha servido para que desde el diferentes sectores se eleve un llamado a que las autoridades actúen con urgencia, apliquen las sanciones correspondientes y trabajen aun más fuerte en regular e impedir el uso de plaguicidas por parte de los ganaderos.

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